Al menos siete personas murieron y varias resultaron heridas durante la séptima noche consecutiva de ataques de Estados Unidos contra Irán, según informaron autoridades locales. Los bombardeos impactaron principalmente en la provincia de Hormozgán, ubicada en el sur del país, donde fueron alcanzadas varias infraestructuras viales.
El diputado por Hormozgán, Ahmad Moradi, confirmó que todas las víctimas fatales eran civiles y que los ataques registrados durante la madrugada afectaron puntos estratégicos de comunicación, entre ellos el túnel Shahid Mirzaei, ubicado en la carretera que conecta Bandar Abás con Hajiabad, además de dos puentes de la zona.
Tras los bombardeos, las autoridades locales solicitaron a la población reducir los desplazamientos y utilizar caminos alternativos, con el objetivo de permitir el trabajo de los equipos de emergencia y asistencia.
Medios iraníes reportaron además explosiones en distintas ciudades del país, entre ellas Yazd, Lar, Ahvaz, Bushehr, la isla de Qeshm y Sirik, varias de ellas situadas en la costa del golfo Pérsico y cerca del estratégico estrecho de Ormuz.
La nueva escalada militar comenzó el sábado pasado y, según cifras difundidas por el Ministerio de Salud iraní, durante los primeros seis días de ataques se registraron al menos 38 fallecidos y más de 400 personas heridas.
La situación mantiene elevada la tensión internacional, mientras continúan los intercambios de ataques entre ambos países y crece la preocupación por las consecuencias humanitarias y regionales del conflicto.













