A miles de kilómetros de Buenos Aires, en un país con una cultura y una historia completamente diferentes, la pasión por la selección argentina volvió a convertirse en un fenómeno masivo. En Bangladés, un país asiático de unos 170 millones de habitantes, las calles se tiñen de celeste y blanco mientras los hinchas esperan con emoción la final del Mundial 2026 ante España.
Aunque Bangladés nunca logró clasificarse a una Copa del Mundo, sus habitantes viven el torneo con una intensidad pocas veces vista. Banderas argentinas adornan balcones y azoteas, aparecen murales de Lionel Messi y miles de aficionados siguen cada partido como si la selección sudamericana fuera propia.
“Estaba muy tenso durante el Argentina-Egipto. Estaba sudando, casi gritando. Pero ahora puedo decir, con confianza, que Argentina va a ganar”, contó a la AFP Nurul Islam, un mecánico bangladesí que heredó su fanatismo de su padre.
La historia de esta admiración tiene un punto de origen claro: el Mundial de México 1986 y la figura de Diego Maradona. Para muchas familias bangladesíes, aquella consagración argentina marcó el inicio de una tradición que pasó de generación en generación.
“Mis dos hijos también son fans de Argentina. Se lo toman muy en serio y siempre insisten para tener las camisetas nuevas”, relató Islam, quien asegura que el amor por la Albiceleste ya alcanza a tres generaciones.
Un negocio teñido de celeste y blanco
La pasión por Argentina también se refleja en las ventas. Durante el Mundial, las camisetas de la selección se convirtieron en uno de los productos más buscados en Bangladés, un país que además es uno de los grandes fabricantes de indumentaria deportiva a nivel mundial.
En la tienda Galaxy Sports, una de las más importantes del país, las camisetas argentinas representan cerca del 30% de las ventas totales. Los comerciantes aseguran que incluso hubo padres que compraron camisetas para recién nacidos.
“Vendimos casi todas las camisetas de Argentina que teníamos, especialmente las ediciones especiales de algunos jugadores”, explicó Raihan Hossian, representante de la tienda.
La fiebre llegó incluso a personas de bajos ingresos. Según los comerciantes, algunos aficionados hicieron grandes esfuerzos económicos para conseguir una camiseta oficial y sentirse parte del equipo que admiran desde hace décadas.
Una conexión que va más allá del fútbol
En los barrios populares de Daca, vendedores ambulantes dejaron de lado otros productos para ofrecer camisetas argentinas a precios accesibles. Muchos recuerdan a Maradona como el responsable de despertar una pasión que nunca desapareció.
“Vi jugar a Maradona y desde entonces soy un aficionado leal de Argentina”, comentó Al Mamum, un vendedor de 55 años.

Incluso los horarios de los partidos no fueron un obstáculo. Debido a la diferencia horaria con Norteamérica, varios encuentros se disputaron durante la madrugada en Bangladés, pero miles de hinchas se mantuvieron despiertos para alentar.
Para Zakia Musanna, una aficionada de 37 años, vestir la camiseta argentina representa algo más que apoyar a un equipo. “Me hace sentir que pertenezco a ese equipo, aporta sentimiento de unidad”, expresó.
De cara a la final del domingo, muchos aficionados repetirán sus rituales, como lo hizo Zakia en la final de Catar 2022, cuando vio a Argentina consagrarse campeona junto a su padre. Ahora esperan volver a celebrar una nueva conquista, aunque la distancia geográfica nunca haya impedido sentirse parte de la historia albiceleste.












