A partir de este viernes, la estatal Petropar aplicó un reajuste de G. 750 por litro en todos sus combustibles, sin pasar por un ajuste gradual como se había previsto inicialmente. Se trata del segundo incremento en menos de un mes, lo que eleva la suba acumulada a G. 1.200.
La petrolera estatal justificó la medida señalando que mantiene su compromiso de ofrecer los precios más bajos del mercado y que los ajustes responden a la coyuntura internacional del petróleo. Además, sostuvo que las variaciones se realizan de forma “gradual y responsable”, según sus comunicaciones oficiales.
Con el nuevo reajuste, el diésel Porã pasó de G. 6.700 a G. 7.450 por litro, mientras que el diésel Mbareté se ubicó en G. 9.250, desde los G. 8.500 anteriores.
En el segmento de naftas, la Kape 88 subió a G. 6.390; la Oikoite 93 quedó en G. 6.890; y la Aratiri 97 alcanzó G. 8.240 por litro.
Desde la empresa se había adelantado que el aumento podría ubicarse entre G. 450 y G. 700, aunque finalmente el ajuste llegó al máximo previsto.

El incremento está vinculado a la volatilidad del precio internacional del crudo, influenciado por tensiones geopolíticas y el impacto en el estrecho de Ormuz.
En paralelo, los emblemas privados también aplicaron nuevos aumentos en sus precios. La compañía Shell elevó sus valores con subas de entre G. 500 y G. 650 en naftas y hasta casi G. 1.000 en diésel.
Por su parte, Copetrol ajustó también sus precios en naftas y diésel, mientras que Petrobras mantiene valores similares a los demás emblemas, con el diésel premium entre los más altos del mercado.














