El sector enfrenta una reducción de sus ingresos por exportaciones, problemas para sostener el ritmo de producción y una mayor presión del contrabando. Desde la industria advierten que, si las condiciones actuales persisten, algunas empresas podrían quedar fuera del mercado.
La industria azucarera paraguaya atraviesa un escenario complicado debido a la apreciación del guaraní frente al dólar, las dificultades climáticas que afectan la cosecha y la presión del contrabando en el mercado interno. La combinación de estos factores está reduciendo la rentabilidad de las empresas y genera preocupación sobre la sostenibilidad del sector a mediano plazo.
Ariel Felippo, director ejecutivo de OTISA Sugar Mill, explicó en una entrevista con Ñanduti Negocios que, pese a que el precio internacional del azúcar se mantiene relativamente estable, la caída del dólar disminuye considerablemente los ingresos que reciben las industrias exportadoras al convertir sus ventas a moneda nacional.
Como ejemplo, señaló que anteriormente una tonelada de azúcar comercializada a USD 700 representaba aproximadamente G. 5 millones, mientras que actualmente genera alrededor de G. 4 millones o incluso menos. Sin embargo, los costos operativos de las empresas continúan prácticamente en los mismos niveles.
Según las estimaciones mencionadas por el empresario, la pérdida de valor del dólar ronda el 25%, una diferencia que afecta directamente a una actividad que trabaja con márgenes de rentabilidad reducidos.
Caen las exportaciones de azúcar
Los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) reflejan una disminución en los envíos del producto al mercado internacional. Durante septiembre de 2026, Paraguay exportó 5.173 toneladas de azúcar, frente a las 6.141 toneladas registradas en el mismo mes de 2025, lo que representa una caída interanual del 15,8%.
En términos de valor, las exportaciones generaron aproximadamente USD 3,9 millones, por debajo de los USD 4,4 millones obtenidos en septiembre del año anterior. La reducción equivale al 11,4%.
Para Felippo, esta situación compromete la competitividad de las industrias, debido a que sus ingresos dependen de las ventas en dólares, mientras que gran parte de sus obligaciones y costos de producción se mantienen en guaraníes.
El contrabando y el clima agravan la situación
A las dificultades cambiarias se suma la competencia desleal generada por el ingreso ilegal de azúcar extranjera, que presiona los precios y dificulta la comercialización de la producción nacional.
El empresario sostuvo que el sector enfrenta una doble problemática: recibe menos guaraníes por sus exportaciones y, al mismo tiempo, debe competir en el mercado interno con productos que ingresan de manera irregular.
En el ámbito productivo, las condiciones climáticas también representan un obstáculo. El sector todavía arrastra consecuencias de la sequía registrada en zafras anteriores y actualmente enfrenta dificultades para mantener un ritmo constante de cosecha debido a las lluvias intermitentes asociadas al fenómeno de El Niño.
De acuerdo con Felippo, las precipitaciones impiden trabajar de manera continua en el campo, ya que en ocasiones las tareas de cosecha apenas pueden sostenerse durante dos o tres días consecutivos antes de volver a interrumpirse.
Esta situación limita el abastecimiento de materia prima a los ingenios, reduce la utilización de la capacidad instalada y puede afectar la continuidad de los turnos de trabajo, con consecuencias para el empleo dentro de la industria.
La demanda se mantiene, pero producir cuesta más
Pese a las dificultades, Felippo indicó que la demanda de azúcar permanece relativamente estable tanto en el mercado nacional como en el internacional. Por lo tanto, el principal inconveniente no sería la falta de compradores, sino las condiciones económicas y climáticas que impiden producir de manera rentable.
Ante este panorama, el representante de OTISA Sugar Mill planteó la necesidad de estudiar mecanismos que permitan proteger a las industrias exportadoras frente a las fluctuaciones cambiarias. Entre las alternativas mencionó la implementación de seguros contra variaciones del tipo de cambio y una eventual intervención en el mercado cambiario.
También cuestionó la falta de medidas para amortiguar el impacto de la caída del dólar sobre los sectores productivos y exportadores, considerando que sus costos continúan aumentando mientras disminuyen sus ingresos expresados en moneda nacional.
Finalmente, advirtió que la continuidad de esta tendencia podría comprometer la permanencia de empresas azucareras en el mercado durante los próximos años.
“¿Cómo nos vemos dentro de uno o dos años con este dólar y nuestros costos siguen subiendo? Nos vemos fuera del mercado”, expresó Felippo, al resumir la preocupación que atraviesa actualmente la industria azucarera paraguaya.














