SITUACIÓN ACTUAL DEL SUB EMBALSE POTI’Y: UN LLAMADO A LA SENSIBILIZACIÓN Y ACCIÓN CIUDADANA

El sub embalse Poti’y, uno de los cauces hídricos de importancia regional dentro de la ciudad, enfrenta serios problemas de contaminación y descuido ambiental que requieren intervención inmediata. Daniel Morínigo,  de la Fundación Salvemos al Poti’y, explicó que el arroyo, que originalmente tenía un ancho de entre 5 y 15 metros, ha sido afectado por el crecimiento urbano, la acumulación de residuos y la falta de control sobre descargas clandestinas.

“Se trata de un trabajo que requiere sensibilización ciudadana y compromiso institucional. La limpieza inicial es un buen comienzo, pero no es una solución definitiva”, señaló Morínigo, enfatizando la necesidad de que la ciudadanía y las autoridades trabajen de manera coordinada.

La fundación, que actúa con recursos propios y el apoyo voluntario de la comunidad, ha realizado acciones de limpieza y monitoreo ambiental, retirando miles de kilos de residuos de la microcuenca y zonas aledañas al bosque protector. Sin embargo, la reincidencia de la contaminación demuestra que aún falta educación ambiental y fiscalización efectiva.

Morínigo destacó que existen leyes nacionales, como la 5414/15, que regulan la prohibición de plásticos de un solo uso, pero su aplicación es limitada. Además, la expansión urbana y turística de Encarnación ha duplicado la población, lo que incrementa la presión sobre el sistema sanitario y los cauces naturales.

El representante de la fundación subrayó que la recuperación del Poti’y no solo es una cuestión ambiental, sino también social y económica, ya que la microcuenca y sus bosques representan un valor natural y turístico para la ciudad. Por ello, considera fundamental implementar un plan de manejo integral, que incluya educación ambiental, fiscalización, ordenanzas más efectivas y participación de las comunidades locales.

Finalmente, Morínigo señaló que, aunque la fundación actúa como motor de la sensibilización, la solución definitiva depende de la voluntad y coordinación de las autoridades locales y nacionales, así como del compromiso sostenido de la ciudadanía.