RUSIA Y ESTADOS UNIDOS DAN POR CERRADO EL ANTIGUO PROCESO DE PAZ EN UCRANIA

Rusia y Estados Unidos parecen haber enterrado el proceso de negociación que durante meses representó la principal vía para intentar poner fin a la guerra en Ucrania. Los acuerdos alcanzados en la cumbre de Anchorage, Alaska, entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump, perdieron vigencia y ahora ambas potencias admiten que será necesario iniciar una nueva etapa de diálogo desde cero.

El llamado “espíritu de Anchorage” había generado expectativas de un posible alto al fuego, aunque los compromisos alcanzados nunca fueron difundidos oficialmente. Según trascendió, Moscú habría aceptado detener los combates a cambio de que Ucrania cediera voluntariamente el control de territorios en la región del Donbás.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el escenario cambió. La ofensiva terrestre rusa quedó estancada, mientras Ucrania fortaleció sus posiciones militares y aumentó sus ataques contra objetivos estratégicos dentro del territorio ruso, situación que habría influido en el cambio de postura de Washington.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló meses atrás que la campaña militar rusa había representado un fracaso estratégico para el Kremlin y afirmó que Moscú no lograría ganar la guerra. Estas declaraciones fueron interpretadas por Rusia como una señal de que los compromisos de Anchorage habían quedado sin efecto.

La ruptura definitiva llegó tras la reunión mantenida esta semana en Manila entre Rubio y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en el marco de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Ambos reconocieron que las propuestas anteriores ya no tienen vigencia y que serán necesarias nuevas ideas para intentar alcanzar un acuerdo.

Rubio admitió que los planteamientos discutidos en Anchorage ya no serían aceptables para Ucrania, mientras que Lavrov calificó esos acuerdos como un “fracaso” y responsabilizó a Kiev por rechazar las propuestas estadounidenses, argumentando que el apoyo militar occidental permitió a Ucrania continuar con sus operaciones.

Desde Moscú también cuestionaron el respaldo de Estados Unidos y Europa a Ucrania, incluyendo el suministro de armas, inteligencia y tecnología satelital, mientras que Washington mantiene que su objetivo sigue siendo encontrar una salida diplomática al conflicto.

El proceso de negociación había comenzado formalmente en febrero de 2025 con los primeros contactos entre representantes estadounidenses y rusos, seguidos de varias rondas de conversaciones. No obstante, los encuentros solo lograron avances limitados, principalmente en intercambios de prisioneros y recuperación de cuerpos de soldados fallecidos, sin llegar a discutir el principal punto de conflicto: el control territorial.

En este nuevo escenario, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski logró involucrar con mayor fuerza a los países europeos en las conversaciones y resistió las presiones para aceptar acuerdos que implicaran importantes concesiones territoriales.

Mientras tanto, los ataques ucranianos contra instalaciones estratégicas rusas, como refinerías y centros logísticos, aumentaron las tensiones y profundizaron la crisis entre ambas naciones.

Con las posiciones cada vez más alejadas, la posibilidad de un acuerdo de paz parece más distante que en los últimos meses. Rusia mantiene su intención de continuar la ofensiva hasta alcanzar sus objetivos, mientras Ucrania y sus aliados buscan nuevas condiciones para una negociación que incluya garantías de seguridad y respeto a su integridad territorial.