ORTEGA ANUNCIA EL FIN DE LAS ELECCIONES EN NICARAGUA Y DESATA NUEVAS CRÍTICAS POR EL FUTURO DE LA DEMOCRACIA

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en el país «no volverá a haber elecciones», al asegurar que impedirá cualquier proceso electoral que permita a la oposición disputar el poder. Las declaraciones fueron realizadas durante el acto por el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado en Managua, y han generado una fuerte reacción de sectores opositores y de la comunidad internacional.

Durante su discurso, transmitido a nivel nacional, el mandatario de 80 años sostuvo que no permitirá que la oposición vuelva a competir por el gobierno. «Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones», expresó Ortega, quien además adelantó que la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, aprobará nuevas leyes para endurecer las medidas contra quienes calificó como «golpistas» y «vendepatria».

Nicaragua debía celebrar elecciones presidenciales a finales de 2026. Sin embargo, una reforma constitucional impulsada por el oficialismo en 2025 ya había postergado los comicios hasta 2027. Con las recientes declaraciones del gobernante, crecen las dudas sobre si esa convocatoria electoral llegará a concretarse.

Desde la oposición, las palabras de Ortega fueron interpretadas como la confirmación de que el país abandonó definitivamente cualquier apariencia de competencia democrática. El exaspirante presidencial Félix Maradiaga, actualmente exiliado en Estados Unidos tras haber sido detenido y excluido de las elecciones de 2021, afirmó que el mandatario «hace mucho tiempo enterró la democracia nicaragüense» y que ahora simplemente dejó de ocultarlo.

En la misma línea, el partido opositor Renacer aseguró que el gobierno «deja de fingir que existe competencia política» y confirma que se mantiene en el poder «por la fuerza y no por el consentimiento de los ciudadanos», según declaraciones difundidas por la agencia EFE.

Daniel Ortega gobierna Nicaragua junto con su esposa, Rosario Murillo, quien ocupa el cargo de copresidenta tras la reforma constitucional aprobada a comienzos de 2025. Ambos concentran el poder político en un sistema que, de acuerdo con organismos internacionales y analistas, ha reducido los contrapesos institucionales y restringido el espacio para la oposición.

La trayectoria política de Ortega comenzó con el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, que puso fin a la dictadura de Anastasio Somoza. Aunque perdió las elecciones de 1990 frente a Violeta Barrios de Chamorro, regresó al poder en 2007 y desde entonces ha sido reelegido en procesos cuestionados por organismos internacionales y por la oposición.

Las reformas impulsadas por el oficialismo, que ampliaron el período presidencial, fortalecieron la figura de la copresidencia y modificaron la estructura institucional del Estado, han sido objeto de críticas por parte de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, el Parlamento Europeo y diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, que advierten sobre el creciente deterioro de la democracia y las libertades políticas en Nicaragua.