ESCÁNDALO EN EL INCAN: DESCUBREN UN SEGUNDO EQUIPO MÉDICO DESMANTELADO

Lo que en un principio fue presentado por el Ministerio de Salud Pública como una supuesta “optimización de recursos” terminó dejando al descubierto un grave caso de negligencia administrativa y presunto daño al patrimonio público. La situación generó una fuerte controversia tras revelarse el estado real de un equipo médico del Instituto Nacional del Cáncer (Incan).

El pasado 5 de diciembre, una resolución del Ministerio de Salud, firmada por la ministra María Teresa Barán y el viceministro Saúl Recalde, dispuso el traslado de una Torre de Broncoscopía desde el Incan al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), bajo el argumento de darle un mejor aprovechamiento. La medida fue duramente cuestionada por profesionales de la salud, quienes denunciaron que se estaba “desvistiendo a un santo para vestir a otro”.

Sin embargo, la polémica tomó mayor dimensión cuando se constató que el equipo en cuestión se encontraba completamente inutilizable. El viceministro Recalde confirmó que la transferencia no pudo concretarse debido a que el aparato había sido “carneado”, es decir, desmantelado y sin piezas esenciales para su funcionamiento.

Según explicó, una evaluación técnica solicitada a la empresa representante en Paraguay reveló que la torre carecía de componentes clave: válvulas en mal estado, procesador incompleto y ausencia total del sistema de protección eléctrica (UPS). “El equipo estaba totalmente inservible. No se puede recibir un procesador que ni siquiera cuenta con un UPS”, afirmó.

Aún más grave resulta el hecho de que el equipo nunca fue debidamente patrimoniado. Recalde señaló que habría llegado al Incan durante la administración anterior, sin ser registrado ítem por ítem, lo que facilitó que la sustracción de piezas pasara desapercibida para los controles administrativos.

Este no sería un hecho aislado. La Torre de Broncoscopía representa el segundo equipo de alto costo desmantelado en el Incan. El antecedente inmediato es el equipo de braquiterapia, retirado en julio de 2024 por disposición de la entonces dirección del hospital, con aval ministerial, supuestamente para ser donado a Encarnación. Ese caso se encuentra bajo investigación del Ministerio Público desde abril de este año.

El viceministro intentó restar gravedad al episodio del equipo de braquiterapia, alegando que, según documentos revisados, ya no estaba en condiciones de uso. Asimismo, explicó que la intención de trasladar la torre al Ineram respondía a la alta demanda del hospital respiratorio, donde se realizan alrededor de 300 procedimientos al año, frente a la baja frecuencia en el Incan. No obstante, reconoció que la reparación del equipo demandará una inversión aproximada de G. 22 millones.

Por su parte, la directora general del Incan, doctora Jabibi Noguera, afirmó que entregó el equipo sin conocimiento de que le faltaban piezas y que no contaba con un informe escrito que advirtiera sobre su estado. Ante la gravedad de la situación, anunció el inicio de un inventario exhaustivo de todos los equipos del hospital y confirmó que el Departamento de Endoscopía se encuentra actualmente bajo auditoría interna del Ministerio de Salud.

Pese a la magnitud del daño ocasionado al patrimonio público y al impacto directo en la atención de los pacientes, el Ministerio de Salud aún no presentó una denuncia formal ante el Ministerio Público. El asesor jurídico de la cartera, Gustavo Irala, indicó que, por ahora, se limitarán a la supervisión mediante auditoría interna. Mientras tanto, los equipos afectados siguen siendo un reflejo de la desidia administrativa en el principal centro oncológico del país.

Fuente: ABC