Un Tribunal de Sentencia de Ciudad del Este condenó a Adrián Anselmo Aveiro a 30 años de prisión y cinco años de medidas de seguridad, tras hallarlo culpable de varios hechos punibles, entre ellos abuso sexual en niños, violación, coacción sexual y trata de personas. La Fiscalía señaló que las víctimas sufrieron graves secuelas físicas y psicológicas.
El juicio oral y público concluyó este viernes en Ciudad del Este, departamento de Alto Paraná, con una sentencia contra Aveiro, quien se desempeñaba como líder religioso umbanda y fue hallado culpable de diversos delitos cometidos contra ocho víctimas.
La condena contempla 30 años de pena privativa de libertad y otros cinco años de medidas de seguridad. Además, el Tribunal dispuso que el condenado tenga prohibido ejercer, durante cinco años, actividades vinculadas con supuestas curaciones espirituales, lectura de cartas y limpiezas corporales o espirituales.
Según explicó la fiscala Vivian Coronel, durante el juicio se presentaron pruebas que permitieron demostrar la responsabilidad del acusado en los hechos investigados. La representante del Ministerio Público indicó que las ocho víctimas presentan daños irreversibles, entre ellos consecuencias relacionadas con el contagio de enfermedades, conforme a las declaraciones de los peritos que intervinieron en el proceso.
Abusos sistemáticos desde 2018
De acuerdo con los antecedentes expuestos durante la investigación, los hechos se habrían cometido de manera sistemática desde el año 2018. Entre las víctimas se encuentran varios menores de edad, incluida una niña de apenas cuatro años que habría sido expuesta a rituales perjudiciales para su salud.
La Fiscalía sostuvo que el condenado se aprovechaba de la vulnerabilidad de las víctimas, a quienes captaba mediante supuestas prácticas y cultos religiosos. Posteriormente, estas personas habrían sido sometidas a abusos sexuales, maltratos físicos y psicológicos, aislamiento de sus familiares, privación de alimentos y castigos corporales.
La investigación avanzó a partir de las declaraciones y los datos aportados por las víctimas, que permitieron a los investigadores seguir distintas pistas y reunir elementos para sustentar la acusación ante el Tribunal de Sentencia.
Investigación continúa abierta
Aveiro permanece privado de libertad desde el allanamiento realizado en el lugar donde fueron encontradas las víctimas, en el kilómetro 14 de Minga Guazú, departamento de Alto Paraná.
El Ministerio Público aclaró que la sentencia corresponde exclusivamente a los hechos probados contra las ocho víctimas incluidas en el juicio. No obstante, la investigación continúa abierta debido a la existencia de otras personas sospechosas que permanecen prófugas.
El caso expone la gravedad de los delitos investigados y las consecuencias que, según la Fiscalía, sufrieron las víctimas durante años. La condena establece una pena de 35 años, entre prisión y medidas de seguridad, además de restricciones específicas para impedir que el sentenciado vuelva a ejercer las actividades utilizadas, según la acusación, para captar a personas en situación de vulnerabilidad.














