La senadora liberal Celeste Amarilla arremetió nuevamente contra los docentes del sector público, a quienes calificó de privilegiados y acusó de utilizar la victimización como herramienta de presión frente a la reforma de la Caja Fiscal, que será sancionada este miércoles.
A través de su cuenta en la red social X, Amarilla describió las negociaciones como un “juego de extorsión y victimización” por parte de los educadores para obtener “casi todo lo que pudieron”. Según la legisladora, los docentes representan votos clave del Partido Colorado, lo que habría motivado al vicepresidente Pedro Alliana a intervenir y cuestionar incluso al ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos.
Amarilla también criticó la actuación de Silvio Beto Ovelar, quien según ella se presentó como abogado de los docentes y llegó a enfrentarse con el presidente Santiago Peña, calificando a los educadores de “privilegiados y no macana”.
La senadora cuestionó la continuidad de las amenazas de paro por ajustes mínimos en la reforma —“3% más de aporte y 2% menos de tasa de retribución”— a pesar de que el Senado aprobó una versión flexibilizada, distinta al proyecto original del Ejecutivo. Por ello, los calificó de “insaciables y malagradecidos” y afirmó que pusieron en ridículo al oficialismo en la Cámara de Diputados.
Amarilla sostuvo que los docentes atacaron a distintas figuras políticas, entre ellas Peña, Alliana, Basilio Núñez, Raúl Latorre, Beto Ovelar y Fernández Valdovinos, mientras que Silvio Piris, presidente de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), “se prepara para diputado usando los mismos votos que ellos buscan”.
Recordó también que en 2018 propuso una reforma que elevaba la edad jubilatoria y cuestionó a los docentes del sector público por considerarlos parte de una “mano de obra inflacionada y privilegiada” que sigue votando a la lista 1 del Partido Colorado.
Finalmente, la senadora instó a los educadores a justificar sus salarios y beneficios, y a formarse académicamente, en un contexto donde, según ella, muchos alumnos provienen de familias con ingresos limitados.
Amarilla ya había calificado previamente de “burros y privilegiados” a los docentes que rechazaron la reforma, cuestionando la transparencia sobre el déficit y la violación de derechos adquiridos.














