La creciente circulación de motocicletas sin luces reglamentarias ni elementos básicos de seguridad genera preocupación en la Patrulla Caminera, según alertó el inspector Arístides López. La situación, lejos de mejorar, se repite de forma cíclica y sigue derivando en accidentes, incluso con consecuencias fatales.
El jefe regional explicó que en las primeras horas del día, cuando la visibilidad es reducida debido a que el amanecer se produce cerca de las 07:00, numerosos motociclistas circulan sin luces, sin chalecos reflectivos y sin casco. Esta combinación incrementa considerablemente el riesgo en rutas y zonas urbanas, dificultando que otros conductores detecten a tiempo la presencia de motos en circulación.
“Estamos amaneciendo nuevamente con un accidente fatal que involucró a una motocicleta. Es una preocupación diaria, especialmente por la falta de luces reglamentarias”, señaló López, al referirse a un reciente siniestro en el que una moto colisionó con un vehículo de gran porte.
A pesar de las constantes campañas de concienciación impulsadas por la institución, las autoridades reconocen que los resultados aún son insuficientes. “Se ha avanzado, pero falta más compromiso ciudadano. El uso del casco y del chaleco es una decisión personal que puede salvar vidas”, remarcó el inspector.
En cuanto a los controles, la Patrulla Caminera mantiene operativos en destacamentos y patrullas móviles. Sin embargo, muchos infractores optan por evadirlos utilizando caminos alternativos, lo que dificulta una fiscalización total.
Las sanciones económicas tampoco parecen ser un factor disuasivo suficiente. Circular sin luces reglamentarias puede costar hasta ocho jornales diarios, mientras que la falta de casco alcanza los doce jornales y la ausencia de chaleco reflectivo los once. Para los conductores de vehículos, el uso de luces bajas es obligatorio las 24 horas, y su incumplimiento también conlleva multas.
Otro aspecto señalado es que, en caso de detectar fallas en las luces traseras durante controles nocturnos, el vehículo puede ser demorado hasta que el conductor solucione el problema.
Finalmente, López indicó que, con el fin de la temporada alta de verano, se observa una leve disminución de conductores alcoholizados, lo que podría contribuir a una reducción parcial de accidentes. No obstante, insistió en que el factor determinante sigue siendo la responsabilidad individual.














