Con la celebración del Miércoles de Ceniza, la Iglesia Católica da inicio hoy al tiempo litúrgico de la Cuaresma, un periodo de 40 días de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa. En parroquias y templos de todo el país se celebrarán misas especiales en las que los sacerdotes impondrán ceniza en la frente de los fieles, trazando una cruz mientras pronuncian frases bíblicas como: “Del polvo eres y al polvo volverás” (Génesis 3, 19) o “Convertíos y creed en el Evangelio” (Marcos 1, 15).
La ceniza, obtenida tradicionalmente de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, simboliza la fragilidad de la vida humana, la caducidad, la muerte y el llamado al arrepentimiento. Este gesto litúrgico recuerda a los creyentes que la existencia terrenal es pasajera y que están invitados a una conversión sincera del corazón.
En su mensaje para la Cuaresma 2026, el papa León XIV destacó que este tiempo es una oportunidad para “escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección”.
Durante estas semanas, los cristianos son llamados a intensificar la oración, practicar el ayuno y ejercer la limosna como expresiones concretas de fe. El Evangelio exhorta además a vivir estas obras de piedad con discreción y autenticidad, evitando la ostentación: “Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”.
De esta manera, la Cuaresma se presenta como un tiempo de reflexión profunda, renovación espiritual y compromiso personal, en preparación para la celebración central del calendario cristiano: la Pascua de Resurrección.














