Paraguay escribió una de las páginas más memorables de su historia futbolística al eliminar a Alemania en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo, tras imponerse 4-3 en la tanda de penales luego de un empate 1-1 en los 120 minutos disputados en Boston.
El conjunto dirigido por Gustavo Alfaro planteó un partido de enorme disciplina táctica, priorizando el orden defensivo sin resignar intenciones ofensivas. Aunque Alemania dominó la posesión y el ritmo del encuentro, la Albirroja logró neutralizar gran parte de los circuitos de juego del conjunto europeo, mostrando una estructura compacta y sólida en defensa.
La resistencia paraguaya encontró premio sobre el cierre del primer tiempo. A los 42 minutos, Julio Enciso apareció con un certero golpe de cabeza para marcar el 1-0 parcial y desatar la ilusión albirroja frente al tetracampeón del mundo.
En la segunda mitad, Alemania reaccionó con su habitual jerarquía y encontró la igualdad a los 53 minutos mediante Kai Havertz, quien también de cabeza estableció el 1-1 tras insistir con el juego aéreo ante la férrea defensa paraguaya. Desde entonces, el partido ingresó en un terreno de máxima tensión, con escasas ventajas y mucha cautela de ambos lados.
En el tiempo suplementario, ninguno de los equipos logró quebrar el empate, pese a un gol alemán que fue posteriormente anulado por el VAR. La definición quedó entonces en manos de los penales, donde apareció la figura estelar de Orlando Gill, quien atajó dos disparos para sellar una clasificación histórica de Paraguay.
Dato destacado: es la primera vez que Paraguay convierte un gol en una fase de eliminación directa de una Copa del Mundo, con Julio Enciso como protagonista.














