Fitch mantiene a Paraguay en BB+: déficit, deudas con proveedores y señales institucionales pesan en la evaluación

Paraguay conserva sólidos indicadores macroeconómicos, pero enfrenta desafíos fiscales e institucionales que siguen alejando al país del grado de inversión de Fitch Ratings. La calificadora mantuvo la nota soberana en BB+, con perspectiva positiva, y señaló factores que van más allá del crecimiento económico y la estabilidad de precios.

El economista Arnold Benítez explicó que Fitch reconoce el buen desempeño de la economía paraguaya, con un crecimiento del PIB de 6,6% en 2025 y una proyección de expansión de 4,5% para este año, además de una inflación controlada, deuda pública moderada y una posición externa favorable.

Sin embargo, sostuvo que actualmente la atención está puesta en la capacidad del Estado para consolidar sus cuentas públicas y fortalecer la credibilidad de sus instituciones.

Déficit fiscal y atrasos con proveedores

Uno de los principales puntos de preocupación son las obligaciones acumuladas con proveedores del Estado, que rondan los US$ 1.300 millones, equivalentes a cerca del 2% del PIB proyectado para 2026.

Según Benítez, el problema no radica únicamente en el monto de esas obligaciones, sino en el impacto que generan sobre la transparencia y previsibilidad de las cuentas públicas. Recordó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre la acumulación de estos compromisos entre 2023 y 2025 y sus efectos sobre la gestión financiera pública.

El economista señaló que, si los atrasos se convierten en una práctica recurrente, los inversores podrían comenzar a incorporar un margen adicional de riesgo al evaluar la situación fiscal paraguaya.

La convergencia fiscal sigue siendo un desafío

Otro elemento relevante es el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal. La meta de reducir el déficit al 1,5% del PIB, establecida como límite legal, fue postergada y actualmente el Gobierno apunta a alcanzar ese objetivo en 2028.

Para Benítez, modificar reiteradamente el calendario puede afectar la previsibilidad que históricamente caracterizó a Paraguay frente a los mercados.

“Lo impredecible es peor que lo malo”, resumió el economista, al explicar que los mercados necesitan conocer con claridad cuál será el rumbo de las finanzas públicas para anticipar sus decisiones.

La autonomía del Banco Central, otra señal de alerta

Benítez también manifestó preocupación por las recientes discusiones políticas y pedidos de informes relacionados con el Banco Central del Paraguay (BCP).

Aclaró que estos cuestionamientos no significan, por sí mismos, una pérdida de independencia o problemas de solvencia del sistema financiero. No obstante, advirtió que poner en duda la autonomía, transparencia y credibilidad del BCP puede representar un riesgo para una de las fortalezas que Paraguay construyó durante años.

Recordó que S&P había destacado previamente la credibilidad del Banco Central y la convergencia de las expectativas inflacionarias como elementos favorables para la obtención del grado de inversión.

El riesgo puede trasladarse al crédito y al dólar

Una eventual pérdida de confianza también podría tener efectos sobre el costo del financiamiento. Según Benítez, una mayor percepción de riesgo podría llevar a inversores internacionales a exigir mayores rendimientos por los activos paraguayos, reducir su exposición o incrementar la cobertura frente al riesgo cambiario.

Ese escenario podría terminar afectando las tasas soberanas, el financiamiento privado, la demanda de dólares, el crédito, las inversiones y, eventualmente, la actividad económica y los precios.

No obstante, el economista remarcó que Paraguay no se encuentra ante una crisis. El país mantiene reservas internacionales, una deuda que considera manejable y un sistema financiero con indicadores favorables.

La advertencia apunta, principalmente, a preservar esas fortalezas y evitar que los problemas de previsibilidad fiscal o institucional terminen deteriorando la percepción internacional.

Paraguay ya cuenta con el grado de inversión otorgado por dos calificadoras internacionales y busca obtener el reconocimiento de una tercera. Para Benítez, todavía existe margen para corregir las señales que generan preocupación y avanzar hacia ese objetivo.