Estados Unidos intensificó este lunes su ofensiva económica contra Irán y advirtió que cualquier empresa, banco o entidad que contribuya a financiar al régimen de Teherán podría quedar excluida del sistema financiero basado en el dólar.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, presentó nuevas medidas destinadas a cortar las vías de financiamiento que, según Washington, permiten a Irán sostener sus operaciones y acceder a recursos pese a las restricciones internacionales.
“En todo el mundo, nuestro objetivo es cortar cada salvavidas económico que sostiene a este régimen tiránico hasta que Teherán quede completamente aislado”, afirmó Bessent durante una conferencia de prensa.
El funcionario fue especialmente contundente con las entidades financieras que faciliten operaciones consideradas ilícitas. “Cualquier entidad que facilite el lavado de dinero en nombre de Irán será expulsada del sistema del dólar estadounidense. El reloj acaba de empezar a correr”, advirtió.
La nueva estrategia contempla sanciones dirigidas a cinco sectores considerados estratégicos para la economía iraní: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Según el Departamento del Tesoro, estos sectores son utilizados por Teherán para sostener su economía y evadir las restricciones impuestas por Washington.
Además, Estados Unidos anunció sanciones contra más de 60 entidades, personas y embarcaciones ubicadas en distintos países. Washington las acusa de facilitar a Irán el acceso a tecnología relacionada con sus programas nuclear y de misiles.
La ofensiva también podría afectar a instituciones financieras extranjeras que mantengan vínculos comerciales con Teherán. Al ser consultado sobre la posibilidad de sancionar a bancos chinos involucrados en operaciones vinculadas al petróleo iraní, Bessent sostuvo que “nadie está fuera del alcance de las sanciones estadounidenses”.
PRESIÓN SOBRE OTROS PAÍSES
La estrategia estadounidense no apunta únicamente a empresas iraníes. Las denominadas sanciones secundarias buscan presionar también a compañías y gobiernos extranjeros que permitan a Teherán acceder a divisas, tecnología, transporte, materias primas o mecanismos financieros.
Bessent señaló que el presidente Donald Trump también participa directamente en las gestiones para convencer a otros gobiernos de reducir o suspender sus relaciones económicas con Irán.
Como ejemplo, mencionó a Emiratos Árabes Unidos, que recientemente anunció la suspensión, hasta nuevo aviso, de sus operaciones comerciales y financieras con Teherán.
El secretario del Tesoro destacó además la capacidad de Trump para negociar con otros gobiernos y lograr que adopten medidas contra Irán.
IRÁN RESTA IMPORTANCIA A LAS SANCIONES
Desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, buscó minimizar el impacto de las nuevas medidas estadounidenses.
A través de un mensaje publicado en redes sociales, Qalibaf afirmó que los países que mantienen relaciones comerciales con Irán no están atendiendo las advertencias de Washington.
El dirigente sostuvo que Estados Unidos no tiene capacidad económica suficiente para impedir que otros países continúen desarrollando sus vínculos comerciales con Teherán y cuestionó la efectividad de las amenazas de sanciones.
La nueva escalada económica se produce mientras continúa el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, elevando la presión sobre empresas, bancos e intermediarios internacionales que mantienen operaciones con el régimen iraní.












