DÍA DE LA AMISTAD: LA CURIOSA HISTORIA DEL JUEGO QUE GUARDA SECRETOS Y SORPRESAS

Cada 30 de julio, Paraguay celebra el Día de la Amistad con abrazos, encuentros y gestos de cariño entre amigos. Dentro de las costumbres más arraigadas aparece un juego que se repite en escuelas, oficinas y grupos sociales: el famoso “amigo invisible”, una tradición sencilla que combina sorpresa, compañerismo y el intercambio de regalos.

Semanas antes de la fecha, los participantes escriben sus nombres en pequeños papeles que luego son doblados y colocados en un recipiente. Después de mezclarlos, cada persona extrae uno al azar y mantiene en secreto la identidad del amigo al que deberá agasajar con un presente.

Aunque parece una práctica moderna y espontánea, el origen del amigo invisible está rodeado de distintas teorías que atraviesan culturas y épocas.

Una de las versiones más difundidas señala que sus raíces podrían encontrarse en Venezuela, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. En aquella época, las mujeres casadas o comprometidas tenían restricciones sociales que les impedían recibir regalos o mantener amistades con hombres fuera de ciertos límites. Como alternativa, surgieron reuniones donde hombres y mujeres intercambiaban obsequios de manera secreta mediante la elección de nombres escritos en papelitos, una práctica conocida como “compadre secreto de papelito”.

Con el paso del tiempo, esta costumbre se extendió por otros países de Latinoamérica y evolucionó hasta convertirse en lo que hoy conocemos como “amigo secreto” o “amigo invisible”.

Otra teoría ubica su origen en los países nórdicos, vinculada a las celebraciones navideñas. En Escandinavia existía la tradición del “Julklapp”, una costumbre en la que los regalos eran entregados de forma misteriosa, asociada a la figura de duendes o gnomos que dejaban presentes sin revelar la identidad del obsequiante.

También existe una versión relacionada con el filántropo estadounidense Larry Dean Stewart, conocido como el “Santa Claus Secreto de Kansas”. Luego de superar una vida llena de dificultades y alcanzar una importante fortuna, Stewart comenzó a entregar dinero de manera anónima a personas necesitadas durante las fiestas. Su identidad permaneció oculta durante años y recién fue conocida cuando su salud se deterioró.

Más allá de cuál sea su verdadero origen, el amigo invisible se mantiene vigente porque cumple una función social: fortalece los vínculos, genera momentos de integración y permite demostrar afecto mediante pequeños gestos.

En Paraguay, esta tradición cobra un significado especial porque coincide con una celebración que tiene raíces nacionales. El Día Internacional de la Amistad nació a partir de una iniciativa paraguaya impulsada por el doctor Ramón Artemio Bracho, quien en 1957 promovió una cruzada para fomentar la unión entre los pueblos, la paz y la comprensión entre culturas.

Años después, en 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente el 30 de julio como Día Internacional de la Amistad.

Desde una mirada social, la amistad representa mucho más que encuentros y celebraciones. El sociólogo Paulo González Paciello explica que en la cultura paraguaya este vínculo puede funcionar como una red de solidaridad y apoyo, especialmente en momentos difíciles, aunque también advierte sobre el uso negativo del llamado “amiguismo” cuando se convierte en una herramienta para obtener beneficios injustificados.

La amistad, como vínculo humano, construye confianza, genera sentido de pertenencia y ayuda a fortalecer las comunidades. Y dentro de esa construcción colectiva, el amigo invisible continúa siendo un pequeño ritual que, año tras año, recuerda que un regalo no siempre tiene valor por su precio, sino por la intención y el vínculo que representa.