El sector porcino paraguayo atraviesa una situación crítica debido al ingreso masivo de carne de contrabando, principalmente desde Brasil, que estaría generando una fuerte distorsión en el mercado y una caída sostenida de los precios pagados a los productores, sin que esta reducción se refleje en los precios finales para los consumidores.
Robert Bento, vicepresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdo, señaló que la problemática afecta por igual a pequeños, medianos y grandes productores. Explicó que desde febrero de este año comenzaron a registrarse reducciones progresivas en los valores abonados por frigoríficos e industrias por la carne porcina nacional.
Sin embargo, según el dirigente, la disminución de los precios en origen no llegó a las góndolas de supermercados. Esta situación genera preocupación entre los productores, quienes consideran que existe una competencia desleal que perjudica a toda la cadena productiva.
“Siempre hubo contrabando, pero ahora es masivo. Hay una competencia desleal y una distorsión del mercado”, afirmó Bento, al advertir sobre el impacto que tiene el ingreso irregular de productos sobre la producción nacional.
El dirigente sostuvo que una de las principales preocupaciones está relacionada con la imagen sanitaria y comercial del país. Paraguay viene realizando importantes esfuerzos para posicionar su carne como un producto de calidad y acceder a nuevos mercados internacionales, por lo que el ingreso de productos sin controles adecuados podría afectar la confianza tanto de consumidores nacionales como extranjeros.
Bento apuntó especialmente al ingreso de productos provenientes de Brasil y explicó que el contrabando se presenta tanto mediante el traslado de animales en pie como de carne ya faenada. Recordó además que en la zona Sur se registró recientemente la incautación de una carga de ganado que habría ingresado desde el vecino país sin la documentación correspondiente.
“Sanitariamente afecta a la imagen país porque tanto el consumidor interno como el externo no pueden distinguir de qué granja es el determinado producto”, sostuvo.
Ante este escenario, la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdo reclama una mayor coordinación entre las instituciones encargadas del control. Bento mencionó a Senacsa, Sedeco, INTN, DNIT, Policía Nacional y Ministerio Público como organismos que podrían intervenir de manera conjunta para combatir el ingreso irregular y garantizar la transparencia de la cadena comercial.
El representante del sector aclaró que los productores no están solicitando subsidios ni una intervención estatal para establecer los precios. La principal demanda apunta a fortalecer los controles, garantizar la trazabilidad y lograr que la formación de precios tanto al productor como al consumidor sea objetiva y transparente.
“No estamos pidiendo subsidios ni que el Estado fije precios, queremos que la trazabilidad sea transparente y la fijación objetiva de los precios al consumidor y al productor”, manifestó.
A pesar de las dificultades, el sector porcino paraguayo mantiene una señal positiva en el mercado internacional. Bento informó que las exportaciones de carne porcina registraron un crecimiento de entre 2% y 3% en comparación con el mismo periodo de 2025.
El aumento de las exportaciones, sin embargo, contrasta con la compleja situación del mercado interno, donde los productores enfrentan menores ingresos y una creciente preocupación por el avance del contrabando.
Para el sector, el desafío pasa ahora por fortalecer los controles fronterizos y comerciales, proteger la producción nacional y garantizar que la carne que llega al consumidor cumpla con los requisitos sanitarios y de trazabilidad establecidos.












