El Sistema de Emergencias 911 vuelve a poner sobre la mesa una situación que requiere la atención y, sobre todo, la conciencia de toda la ciudadanía. En las últimas horas se informó que, de más de 5.400 llamadas recibidas, apenas el 22% correspondió a situaciones consideradas urgencias reales.
Detrás de cada llamada que no constituye una emergencia puede haber un recurso ocupado, un operador atendiendo una comunicación innecesaria o segundos que se pierden mientras otra persona realmente necesita ayuda.
El problema no es nuevo. Informes oficiales ya habían advertido sobre la saturación del Sistema 911 debido a llamadas indebidas, falsas alarmas y comunicaciones que no corresponden a una emergencia. La propia CONATEL documentó gestiones realizadas junto a la Policía Nacional y empresas telefónicas para buscar mecanismos que permitan reducir este tipo de situaciones.
Una llamada puede marcar la diferencia
Cuando ocurre un accidente, un hecho de violencia, una situación médica grave, un incendio u otra emergencia, la rapidez de la respuesta puede ser determinante.
Por eso, utilizar responsablemente el 911 no significa solamente evitar llamadas de broma. También implica no llamar para realizar consultas que no son urgentes, no efectuar falsas denuncias y evitar comunicaciones accidentales o innecesarias.
El Sistema 911 cuenta con mecanismos para identificar y clasificar las llamadas improcedentes, e incluso registra antecedentes de líneas que hacen un uso indebido del servicio.
El 911 es de todos
La responsabilidad también comienza en casa, especialmente con los niños y adolescentes. Explicarles que el 911 no es un número para jugar puede contribuir a evitar llamadas que terminan perjudicando a quienes realmente necesitan asistencia.
Y cuando se realiza una llamada por una emergencia, es fundamental mantener la calma, brindar la ubicación exacta, explicar qué está ocurriendo y responder las preguntas del operador. La información correcta permite orientar y movilizar los recursos necesarios.
El mensaje es sencillo: el 911 debe utilizarse solamente cuando existe una verdadera emergencia.
Porque detrás de una llamada que parece insignificante puede estar alguien esperando una ambulancia, un bombero o la Policía.
Usar correctamente el Sistema de Emergencias también es una forma de cuidar al prójimo.












