Una médica del Centro de Salud de Obligado advirtió que menores de entre 11 y 14 años se realizan marcas con anzuelos calientes para pertenecer a grupos barriales. Los casos generan preocupación por el riesgo de infecciones y la influencia de las redes sociales en la conducta de los jóvenes.
Una preocupante práctica que involucra a adolescentes encendió las alarmas en Colonias Unidas, departamento de Itapúa. Durante una entrevista en el programa Punto Crítico, de TVS, la doctora Teresa Vega, médica tratante del Centro de Salud de Obligado, alertó sobre casos de menores que se provocan quemaduras en la piel como parte de retos para ingresar o demostrar pertenencia a determinados grupos de pares.
Según explicó la profesional, los adolescentes afectados tienen entre 11 y 14 años y se realizan marcas permanentes utilizando objetos metálicos calientes, entre ellos anzuelos. Las lesiones funcionarían como una prueba de resistencia al dolor y una demostración de compromiso con el grupo.
La médica señaló que los propios jóvenes manifiestan estar dispuestos a soportar el dolor y conservar las cicatrices de por vida para formar parte de estos círculos, a los que incluso describen como una familia. Sin embargo, los padres muchas veces desconocen lo ocurrido hasta que las lesiones se agravan y los menores necesitan atención médica.
Quemaduras e infecciones que pueden poner en riesgo la salud
La doctora Vega explicó que las lesiones atendidas corresponden a quemaduras de segundo grado y que algunos casos evolucionaron hacia infecciones debido a la demora en solicitar asistencia sanitaria y a los intentos de ocultar las heridas.
Advirtió que una infección inicialmente localizada en la piel puede agravarse y comprometer otros órganos si no recibe tratamiento oportuno, con consecuencias potencialmente graves para la salud e incluso para la vida de los adolescentes.
La profesional indicó que, a partir del primer caso atendido, surgieron nuevas consultas relacionadas con la misma práctica. Aunque no pudo precisar la naturaleza de los grupos involucrados, aclaró que los jóvenes hablan de agrupaciones barriales y de diferentes marcas o desafíos para pertenecer a ellas. Por tanto, no existe información suficiente para afirmar que se trate de organizaciones delictivas.
Un fenómeno que refleja la influencia del mundo virtual
La situación registrada en Colonias Unidas se produce en un contexto de preocupación internacional por los desafíos virales que circulan en internet y por la manera en que pueden influir en las conductas de niños y adolescentes. Las redes sociales pueden amplificar prácticas peligrosas al convertirlas en pruebas de aceptación, popularidad o pertenencia a un grupo.
En el caso abordado por la médica, los jóvenes no solo se someten a las lesiones, sino que también exhiben las marcas a través de las redes sociales, según relató durante la entrevista. La búsqueda de reconocimiento entre sus pares puede llevarlos a minimizar los riesgos físicos y las consecuencias permanentes de sus acciones.
Vega remarcó que el mundo virtual tiene un peso significativo en la vida de los adolescentes y que los adultos no siempre dimensionan lo que sucede detrás de las pantallas. Advirtió que un menor puede encontrarse expuesto a situaciones de riesgo incluso mientras permanece en su propia casa, junto a su familia.
La respuesta debe involucrar a las familias, las escuelas y la sociedad
La médica sostuvo que la problemática requiere una intervención integral y no puede abordarse únicamente mediante castigos físicos o la búsqueda de culpables. A su criterio, la necesidad de sentirse aceptados y encontrar un sentido de pertenencia obliga a prestar atención al entorno familiar, social y educativo de los adolescentes.
En los casos atendidos, el Centro de Salud de Obligado trabajó no solo en la atención física, sino también con profesionales del área social y psicológica, además de articular acciones con el ámbito educativo.
La doctora Vega hizo un llamado a los padres y a la comunidad para fortalecer el diálogo con los adolescentes, interesarse por sus actividades en internet y tratar de comprender qué contenidos, grupos y desafíos encuentran en sus teléfonos celulares.
La profesional destacó que la prevención requiere el compromiso conjunto de las familias, las instituciones educativas, los servicios sanitarios y los medios de comunicación. También insistió en la importancia de acudir oportunamente a los servicios de salud ante cualquier quemadura o lesión, evitando ocultarla o recurrir a tratamientos improvisados.
Lo ocurrido en Colonias Unidas deja una advertencia sobre los riesgos que pueden esconderse detrás de algunas dinámicas de pertenencia entre adolescentes y plantea la necesidad de acompañar de cerca a los menores, tanto en sus relaciones presenciales como en el entorno digital.














