ANNP advierte que las inundaciones podrían extenderse hasta marzo de 2027

El fenómeno de El Niño mantiene en alerta a varias localidades del sur del país. La Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) prevé que las lluvias alcancen su punto máximo en noviembre, mientras que los efectos sobre los ríos podrían prolongarse durante el primer trimestre del próximo año.

Las inundaciones que afectan a varias comunidades del sur de Paraguay podrían extenderse hasta marzo de 2027, debido al impacto del fenómeno climático de El Niño sobre la cuenca del río Paraná. Así lo advirtió el ingeniero Benjamín Martínez, jefe del Departamento de Dragado de la Gerencia de Navegación y Puertos de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP).

El funcionario explicó que las lluvias intensas y el elevado nivel de los embalses hidroeléctricos ubicados aguas arriba de la represa de Yacyretá están contribuyendo a mantener niveles críticos en distintos puntos de la cuenca, con consecuencias para las comunidades ribereñas.

Entre las localidades más afectadas mencionó a Ayolas y Cerrito, donde los niveles del río Paraná superan las cotas de inundación. Según el reporte brindado por Martínez, el río alcanzó los seis metros en Ayolas, mientras que el nivel de inundación establecido para esa ciudad es de 4,50 metros.

La situación también mantiene en alerta a zonas como Itá Corá, Yabebyry y Corateí, donde la evolución del caudal representa una preocupación para los pobladores.

Lluvias con mayor intensidad en noviembre

Martínez señaló que los pronósticos apuntan a que las precipitaciones alcancen su mayor intensidad durante noviembre. Sin embargo, advirtió que los efectos del fenómeno climático no desaparecerían inmediatamente después de ese periodo.

De acuerdo con las previsiones mencionadas por el funcionario, El Niño podría continuar afectando al país durante el primer trimestre de 2027, por lo menos hasta marzo.

A este escenario se suma la situación de los embalses hidroeléctricos ubicados aguas arriba de Yacyretá, que se encuentran con elevados volúmenes de agua. Según explicó, las centrales comenzaron a liberar caudales mediante la apertura de sus vertederos para regular los niveles de almacenamiento.

Estas descargas, combinadas con las precipitaciones registradas en la cuenca, inciden en el comportamiento del río Paraná y prolongan la presión sobre las zonas ribereñas.

El río Paraguay también registra aumentos

Aunque el impacto más importante se concentra actualmente en la cuenca del Paraná, el río Paraguay también experimentó variaciones en sus niveles durante las últimas semanas.

El jefe del Departamento de Dragado indicó que en algunos tramos se registraron aumentos cercanos a los dos metros en un periodo de aproximadamente tres semanas. Este comportamiento responde, principalmente, a lluvias puntuales en la cuenca media y al efecto que ejerce el elevado nivel del Paraná en la zona de confluencia.

Según Martínez, el río Paraná actúa como una barrera natural que dificulta la descarga rápida de las aguas del Paraguay hacia el sur. Esta condición contribuyó al aumento de los niveles en sectores de Pilar, Alberdi y Humaitá.

No obstante, el funcionario aclaró que no se prevé una crecida sostenida del río Paraguay en la zona de Asunción, debido a la escasez de lluvias en las áreas donde se encuentran sus principales fuentes de aporte.

La falta de lluvias en el Pantanal limita el caudal

Martínez explicó que, a diferencia de lo que ocurre en la cuenca del Paraná, la región del Pantanal brasileño presenta niveles bajos de agua. Las zonas de Puerto Cáceres, Cuiabá y Ladário, vinculadas al nacimiento y desarrollo de la cuenca del río Paraguay, no están recibiendo precipitaciones suficientes para una recarga importante.

Esta situación limita el volumen de agua que el Pantanal puede aportar al río Paraguay durante los próximos meses.

El ingeniero atribuyó las variaciones extremas registradas en los últimos tiempos a los cambios bruscos entre los fenómenos de La Niña y El Niño, con periodos neutrales más cortos de lo habitual.

Mientras continúan las inundaciones en el sur del país, la evolución de las lluvias, los niveles de los ríos y las descargas de los embalses será determinante para conocer la magnitud y duración de la emergencia en las comunidades afectadas.

Las previsiones de la ANNP mantienen la atención sobre los próximos meses, especialmente ante la posibilidad de que las precipitaciones se intensifiquen en noviembre y que los efectos de El Niño persistan hasta marzo de 2027.