Una mujer paraguaya de 28 años fue imputada por la presunta complicidad en el asesinato de dos ciudadanos brasileños durante un ataque armado registrado en una residencia de la ciudad de Warnes, departamento de Santa Cruz, Bolivia. Según la Fiscalía, habría proporcionado información que permitió a los sicarios conocer la ubicación y vulnerabilidad de las víctimas.
La compatriota fue identificada como María Belén Arrúa Cantero, oriunda del barrio Santa Rosa de Guarambaré, departamento Central. De acuerdo con los informes de las autoridades bolivianas, trabajaba como dama de compañía y fue detenida el martes 20 de octubre, poco después del doble homicidio.
Ataque armado en una residencia
El hecho ocurrió en el patio delantero de una vivienda ubicada en la urbanización El Valle de Akualand, en la zona de Valle Sánchez, jurisdicción de Warnes, cerca del aeropuerto internacional Viru Viru.
Las víctimas fueron identificadas como Jefferson Pereira Penariol, de 46 años, y Wendeles Alves Espinosa Documento, de 29, ambos de nacionalidad brasileña. Según información remitida por la Policía Federal de Brasil a las autoridades bolivianas, el primero también habría utilizado la identidad de Wesley Aparecido Estigarribia Márquez y contaba con antecedentes por narcotráfico y robo agravado.
De acuerdo con testimonios recogidos por medios locales, los atacantes vestían prendas similares a uniformes militares y actuaron de manera coordinada. Los investigadores sostienen que los sicarios ingresaron al inmueble y efectuaron 17 disparos contra las víctimas, para luego abandonar el lugar.

Fiscalía señala presunta colaboración
En la imputación presentada por el fiscal Luis Alberto Tinte Humerez, se señala que Arrúa Cantero habría facilitado información sobre la ubicación de los brasileños, lo que presuntamente permitió a los atacantes sorprenderlos cuando se encontraban en una situación de vulnerabilidad.
Según la hipótesis fiscal, uno de los hombres descendió a la planta baja para responder una videollamada, mientras la mujer permanecía en la planta alta con sus teléfonos celulares. La Fiscalía considera que ese momento habría sido aprovechado para comunicar información a los sicarios.
Otro de los elementos mencionados en la investigación es que, tras el ataque, la mujer habría salido al patio y tomado fotografías y videos de la escena, que posteriormente habría enviado a terceras personas. Para los investigadores, esta conducta y las supuestas contradicciones en su declaración forman parte de los indicios que sustentan la imputación.
Investigan teléfonos celulares
El Ministerio Público boliviano también señaló presuntas irregularidades relacionadas con los dispositivos móviles de la imputada. Según la presentación fiscal, habría ocultado un segundo teléfono de la marca Honor y, al intentar facilitar el acceso a otro dispositivo, habría introducido una contraseña incorrecta, lo que impidió revisar los registros de comunicación considerados relevantes para la causa.
Estos elementos forman parte de la hipótesis investigativa sobre una posible coordinación previa con los autores materiales del doble homicidio.
Solicitan seis meses de detención preventiva
La conducta atribuida a la paraguaya fue calificada provisionalmente como complicidad en asesinato. En ese contexto, la Fiscalía solicitó que se disponga su detención preventiva por 180 días en el Centro de Readaptación Productiva de Montero (Ceprom), ubicado en el departamento de Santa Cruz.
El caso continúa bajo investigación para determinar las circunstancias del ataque, identificar a los responsables materiales y establecer el grado de participación que habría tenido la mujer.
La imputación constituye una acusación formal dentro del proceso penal y no una condena. La responsabilidad de la investigada deberá ser determinada por la Justicia boliviana conforme avance la causa.














