Las autoridades migratorias de Argentina y Paraguay han dado un paso significativo hacia la modernización de los controles fronterizos con la firma de un nuevo protocolo migratorio, suscrito esta semana en Buenos Aires durante la reunión del Foro Especializado Migratorio del Mercosur (FEM). Este acuerdo, que actualiza el protocolo de 2014, busca optimizar el tránsito en los pasos fronterizos, reducir los tiempos de espera y fortalecer la cooperación bilateral.
El documento, titulado Protocolo Modificatorio del Acuerdo Operativo entre las Autoridades Migratorias de la República Argentina y de la República del Paraguay para la Implementación de Nuevas Modalidades de Control Integrado de Fronteras, fue firmado por el director nacional de Migraciones de Paraguay, Jorge Kronawetter, y su homólogo argentino, Sebastián Seoane. Entre las principales novedades, se destaca la incorporación del Reconocimiento Recíproco de Competencias (RRC), que comenzará a implementarse a mediados de 2025 en la frontera entre Encarnación y Posadas como proyecto piloto.
El protocolo introduce ajustes en los puntos de control y establece nuevas condiciones operativas para hacer más eficiente el modelo de control integrado. Estas medidas tienen como objetivo principal agilizar el movimiento de personas, mejorar el uso de recursos y garantizar la seguridad sin comprometer la fluidez del tránsito. Además, se prioriza la integración de sistemas y la adopción de soluciones tecnológicas para modernizar los procesos migratorios.
Durante la firma, ambos directores subrayaron la relevancia de este acuerdo para facilitar una migración más segura y coordinada. Kronawetter destacó que este avance representa “un paso concreto hacia una gestión migratoria más ágil y eficiente en los pasos fronterizos compartidos con Argentina”. Por su parte, Seoane enfatizó la importancia de la cooperación bilateral y la modernización tecnológica para equilibrar seguridad y movilidad.
Este nuevo protocolo refuerza el compromiso de ambos países con la integración regional y la mejora de la experiencia de los ciudadanos que cruzan las fronteras, consolidando un modelo de trabajo conjunto que podría servir como referencia para otros países del Mercosur.















