La problemática ambiental vinculada al arroyo y subembalse Poti’y continúa generando preocupación en distintos barrios de la ciudad, especialmente en Villa Cándida, donde vecinos denuncian impactos crecientes por la presunta contaminación del cauce y el funcionamiento irregular del sistema de bombeo cloacal.
En este contexto, Mario Kallus, presidente de la comisión vecinal del barrio Villa Cándida, explicó que junto a otros ciudadanos se conformó una coordinadora vecinal con el objetivo de impulsar acciones concretas, visibilizar la problemática y exigir respuestas a las autoridades competentes. Según indicó, la iniciativa se conformó hace aproximadamente tres meses y ya integra a vecinos de distintos sectores afectados.
“Es una lucha que va a llevar su tiempo, pero estamos convencidos de que vamos a llegar a buen puerto”, expresó Kallus, destacando que en las últimas semanas se han mantenido reuniones con autoridades y técnicos, logrando como resultado inicial el mantenimiento de algunas estaciones de bombeo que, según los vecinos, se encontraban fuera de servicio.
Los integrantes de la coordinadora advierten que la situación no se limita únicamente al arroyo Potí’y, sino que podría extenderse a otros cauces hídricos de la zona, como el Santa María, Yacu Paso y Boicá, debido a la presencia de camalotes y algas, que atribuyen a la contaminación del agua y al deficiente tratamiento de efluentes.
Asimismo, señalan que gran parte del sistema de bombeo cloacal presenta fallas operativas, lo que afectaría el correcto procesamiento de las aguas residuales. De acuerdo con lo manifestado en la última reunión, varias instalaciones habrían estado fuera de funcionamiento, aunque recientemente algunas empresas habrían iniciado tareas de reparación y mantenimiento.
La coordinadora vecinal también informó que ha remitido notas a distintas instituciones, entre ellas la Municipalidad, la Gobernación de Itapúa, la Junta Departamental, el Ministerio de Salud y la entidad binacional responsable del sistema, sin obtener hasta el momento respuestas completas ni informes técnicos actualizados.
Otro de los puntos señalados es la necesidad urgente de realizar nuevos análisis de calidad del agua, ya que los estudios disponibles datan de noviembre de 2025. Los vecinos consideran fundamental actualizar estos datos para determinar el nivel real de contaminación y orientar medidas de mitigación efectivas.
Kallus remarcó además que el movimiento vecinal se mantiene como una iniciativa “totalmente apolítica”, integrada por ciudadanos preocupados por el impacto ambiental y sanitario que esta situación podría generar en el corto y largo plazo.
Finalmente, los integrantes de la coordinadora hicieron un llamado a la ciudadanía a sumarse a las reuniones y actividades de concienciación, con el objetivo de fortalecer la organización y exigir soluciones definitivas. “Si no se actúa ahora, las consecuencias serán para las futuras generaciones”, advirtieron.














