El suboficial primero de la Policía Nacional Fernando Llamas Ríos, condenado por su participación en el histórico robo a la bóveda de la Asociación de Trabajadores Cambistas (ATC) de Ciudad del Este, no deberá ingresar a la cárcel, debido a que la pena impuesta ya fue cumplida con el tiempo que permaneció bajo medidas cautelares.
El uniformado recibió una condena de 2 años y 3 meses de prisión por el hecho de frustración de la persecución y ejecución penal, tras quedar vinculado al millonario golpe perpetrado en febrero de 2024 mediante un túnel de aproximadamente 130 metros construido por una banda de delincuentes conocidos como “topos”.
El asalto ocurrió entre el 3 y 5 de febrero de 2024, cuando los delincuentes ingresaron hasta la bóveda de la ATC, ubicada en las inmediaciones del Puente de la Amistad, en Ciudad del Este. El acceso fue realizado desde un salón utilizado como tienda deportiva, desde donde cavaron el extenso túnel hasta llegar al lugar donde estaban guardados los valores.
De acuerdo con la investigación, oficialmente fueron sustraídos unos G. 4.750 millones, aunque cambistas afectados señalaron que en la bóveda podría haber una suma cercana a los US$ 30 millones, parte de la cual no habría podido ser justificada debido a su origen no declarado.
La investigación llevó a la detención de varios sospechosos, entre ellos Fabio Dornaldo De Moraes Schultz, alias “Gordinho”, señalado como uno de los implicados en la planificación del golpe, y quien posteriormente fue extraditado a Brasil por otras causas judiciales.
El caso del policía Fernando Llamas Ríos surgió luego de la declaración de un mecánico, Gustavo Ariel Brandell Lesme, quien relató que el uniformado le habría pedido desmantelar un furgón Citroën Jumpy blanco, vehículo que posteriormente apareció incendiado en Minga Guazú.

Además, investigadores vincularon al policía con una camioneta Toyota Hilux negra que habría sido utilizada para acompañar al furgón antes de su abandono. El vehículo incluso habría sido ocultado en el taller del mecánico mientras se realizaban allanamientos.
Inicialmente, Llamas Ríos fue imputado por asociación criminal y frustración de la persecución y ejecución penal, permaneciendo un tiempo recluido en la Agrupación Especializada y posteriormente bajo arresto domiciliario, medida que se mantuvo durante el proceso.
El Tribunal de Sentencia, integrado por Milciades Ovelar Escobar, Cinthia María Garcete Urunaga y Jorgelina Melgarejo Vera, resolvió excluir el cargo de asociación criminal y aplicó una condena únicamente por frustración de la persecución penal.
Con la pena impuesta, el suboficial ya cumplió el tiempo establecido mediante las medidas cautelares que soportó durante la investigación, por lo que no deberá ingresar a prisión.
Ahora queda en manos de la Policía Nacional determinar si inicia un proceso administrativo para su expulsión de la institución. En caso contrario, el uniformado podría ser reincorporado al servicio activo, con los derechos y funciones correspondientes.
Fuente: ABC












