Gianina García Troche, exesposa del presunto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, presentó una carta dirigida a la jueza Rosarito Montanía, en la que solicita una ampliación del horario de visitas para sus cuatro hijos menores, atención médica urgente y un trato digno durante su reclusión en la prisión militar de Viñas Cué, donde lleva 70 días detenida.
En la misiva, fechada el 30 de julio de 2025, García Troche responde a declaraciones previas de la jueza Montanía, quien afirmó en Radio Monumental 1080 AM que se garantizan los derechos humanos de la detenida. La magistrada indicó que se realizaron verificaciones para constatar las condiciones de reclusión de García Troche, así como de otros procesados en el mismo penal militar, como Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, y Laura Villalba. Según Montanía, los civiles en Viñas Cué cuentan con un “régimen diferencial” de reclusión, y no se están vulnerando los derechos procesales, constitucionales ni humanos de la exesposa de Marset.
La carta de Gianina García Troche
En su carta, García Troche desmiente varias afirmaciones de la jueza y expone su versión de los hechos. “Escribo estas líneas para desmentir públicamente algunas afirmaciones y para que se escuche mi versión, porque tengo derecho a ser oída y a que se conozca la realidad que estoy atravesando”, expresa.
García Troche aclara que no fue detenida en Dubái, como se afirmó, sino que estuvo bajo custodia en un hotel durante dos días, acusada de una supuesta alerta por terrorismo. Optó por viajar a España en busca de protección internacional, pero su traslado fue presentado como un “trofeo judicial”. La detenida subraya que no es una criminal y que su única vinculación es haber sido pareja de Marset. Además, asegura que salió de Uruguay sin restricciones, utilizando un pasaporte regular, lo que cuestiona la narrativa de que era una prófuga.
Procesada por supuesto lavado de activos, García Troche denuncia que no existen pruebas sólidas en su contra y que ha sido estigmatizada. Sobre sus condiciones de reclusión, enumera una serie de pedidos para garantizar un trato digno:
- Visitas de sus hijos: Solicita que se amplíen los horarios de visita, que actualmente son de 9:30 a 14:00, para equipararlos a los de otros internos. También pide que sus hijos puedan estar en un espacio abierto, sin sentirse excluidos.
- Acceso a una televisión: Reclama el derecho a tener una TV, como otras internas que pueden costearla.
- Atención médica urgente: Denuncia que su salud está siendo ignorada, particularmente por problemas ginecológicos causados por el DIU Mirena, que requiere ser retirado. Aunque reconoce que ha recibido atención médica, insiste en que no la trasladan para realizar el procedimiento recomendado.
García Troche describe pasar 14 horas diarias encerrada sola, en condiciones que afectan su salud mental y emocional. “No estoy pidiendo privilegios, solo pido los mismos derechos que cualquier otra persona privada de libertad en este país”, enfatiza. Advierte que, si no se atiende su salud a tiempo, “las consecuencias van a ser graves, y alguien tendrá que asumir la responsabilidad”.
Cerrando su carta con una nota de resistencia, García Troche afirma: “Vengo de una familia de leones y no me van a quebrar tan fácil”.
Contexto y antecedentes
La detención de García Troche ocurrió el pasado 21 de mayo, tras un proceso que ella describe como injusto. Su caso ha generado controversia, especialmente por las condiciones de su reclusión en un penal militar, destinado en teoría a militares procesados. La jueza Montanía ha defendido el trato dado a la detenida, pero las denuncias de García Troche y su abogado han puesto en el centro del debate los derechos de los civiles en este tipo de instalaciones.
El caso también está relacionado con la notoriedad de Sebastián Marset, un prófugo señalado como líder de una red de narcotráfico. Sin embargo, García Troche insiste en que su procesamiento carece de pruebas contundentes y que su situación se ha agravado por la estigmatización asociada a su exesposo.
Reacciones y próximos pasos
Por el momento, no se ha informado sobre una respuesta oficial de la jueza Montanía a la carta de García Troche. Sin embargo, el caso sigue generando atención, con pedidos de organizaciones y defensores de derechos humanos para que se revisen las condiciones de reclusión y se garantice el acceso a la atención médica solicitada.
La situación de Gianina García Troche pone en evidencia los desafíos que enfrentan los civiles procesados en penales militares y plantea preguntas sobre el respeto a los derechos humanos en el sistema penitenciario. Su carta, escrita con determinación, busca no solo visibilizar su verdad, sino también exigir un trato justo en medio de un proceso judicial complejo.














