El diario argentino La Nación publicó un extenso artículo, escrito por la periodista de investigación Camila Dolabjian, que analiza el auge inmobiliario en Paraguay, destacando la significativa participación de capitales argentinos y las sospechas de lavado de dinero que rodean este fenómeno. La nota pone en evidencia las contradicciones de un mercado inmobiliario en expansión, con edificios de lujo que contrastan con la realidad social del país.
Contrastes en Asunción: Torres vacías y campamentos improvisados
El artículo comienza con una descripción cruda: mientras familias acampan cerca del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) en busca de soluciones habitacionales, en la avenida Santa Teresa de Asunción se alzan decenas de torres de lujo. Según La Nación, muchas de estas construcciones, edificadas en los últimos años, permanecen vacías, con departamentos que “a la noche parecen fantasmas”. La periodista señala que la explicación detrás de este fenómeno podría estar en Argentina, de donde proviene una gran parte de los capitales que financian estos proyectos.
Un «paraíso fiscal» atractivo
Paraguay se ha convertido en un destino atractivo para inversores extranjeros, especialmente argentinos, debido a su estabilidad económica y un sistema tributario favorable. Camila Dolabjian cita al ex presidente Mario Abdo Benítez, quien en 2019 describió al país como “casi un paraíso fiscal” para atraer inversiones. El sistema de tributación territorial, que grava solo los ingresos generados dentro del país, junto con la ausencia de impuestos sobre rentas extranjeras, ha incentivado la llegada de capitales. Además, el proceso para obtener la residencia es rápido y no exige vivir en el país ni poseer propiedades, lo que facilita aún más la inversión.
Sin embargo, estas condiciones también han generado un entorno propicio para actividades ilícitas. La nota destaca que, según índices globales, Paraguay ocupa el cuarto lugar en crimen organizado, solo por detrás de Myanmar, Colombia y México. Este contexto plantea interrogantes sobre la procedencia de los fondos que alimentan el boom inmobiliario.
Inversiones argentinas y sospechas de lavado
El artículo de La Nación estima que más de la mitad de las inversiones inmobiliarias en Paraguay en los últimos 15 años provienen de Argentina, aunque muchas de estas operaciones se ocultan detrás de sociedades y agentes paraguayos. La periodista menciona el caso del empresario kirchnerista Lázaro Báez, quien, antes de su detención, viajó 14 veces a Paraguay en avión privado, acompañado de figuras como el ex diputado Fernando Nicora López Moreira y el asesor jurídico Hermann Weisensee Samson.
Además, un informe oficial citado en la nota identifica al menos 297 propiedades construidas con dinero proveniente del narcotráfico y otras actividades ilícitas, algunas bajo la administración de la Secretaría Nacional de Bienes Incautados (Senabico). Ciudades fronterizas como Pedro Juan Caballero y Juan E. O’Leary concentran una gran cantidad de estas propiedades, aunque el artículo menciona erróneamente a Mariano Roque Alonso en este contexto.
Una burbuja inmobiliaria en ciernes
A pesar del auge constructivo, Asunción enfrenta una paradoja: mientras la ciudad pierde habitantes y hay una escasez de viviendas asequibles, los nuevos edificios ofrecen servicios de lujo que pocos pueden costear. Esto genera una “incoherencia” entre la oferta y la demanda, con precios de alquiler que, según el medio, tienden a la baja, aunque siguen siendo inalcanzables para el ciudadano promedio. La posibilidad de una burbuja inmobiliaria preocupa a algunos sectores del mercado.
La nota también menciona la llegada de capitales de otros países, como Brasil, Chile, Rusia y Europa, que continúan impulsando la construcción de torres, muchas de las cuales permanecen desocupadas. Este fenómeno refuerza las sospechas de que parte de estas inversiones podrían estar vinculadas al lavado de dinero.
Polémicas y desafíos en la lucha contra el lavado
El artículo destaca el caso de Liliana Alcaraz, ex fiscal que asumió la dirección de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad). Su designación generó controversia, ya que parte de la oposición la acusó de frenar investigaciones relacionadas con el ex presidente Horacio Cartes. Además, se menciona el caso del avión venezolano-iraní de Emtrasur, que aterrizó en Ezeiza con sospechas de transportar cigarrillos de la empresa Tabesa, vinculada a Cartes.
A pesar de las advertencias sobre el lavado de dinero, el presidente Santiago Peña ha rechazado estas acusaciones, defendiendo la imagen del país. Sin embargo, la falta de intercambio activo de información fiscal con otros países, sumada a las facilidades migratorias y tributarias, sigue siendo un punto de crítica para quienes ven en Paraguay un entorno vulnerable al crimen organizado.
El boom inmobiliario en Paraguay, impulsado en gran medida por capitales argentinos, refleja tanto las oportunidades como los riesgos de un sistema económico atractivo para los inversores. Mientras las torres de lujo se multiplican en Asunción, las sospechas de lavado de dinero y la falta de viviendas accesibles para la población local plantean preguntas sobre la sostenibilidad de este modelo. La combinación de estabilidad económica, beneficios fiscales y flexibilidad migratoria posiciona a Paraguay como un destino codiciado, pero también como un terreno fértil para actividades ilícitas, según advierten expertos y medios internacionales.















