Un vecino del barrio San Juan de Cambyretá denunció públicamente las dificultades que enfrentó al intentar solicitar ayuda a la Policía Nacional durante un asalto a su vivienda. Según relató, la falta de respuesta de las comisarías y la exigencia de proporcionar una dirección exacta por parte del sistema de emergencias 911 demoraron la asistencia en un momento de extrema tensión.
De acuerdo con su testimonio, el primer intento de auxilio fue a través de las comisarías jurisdiccionales, la Comisaría 101 y la Comisaría 51. Sin embargo, aseguró que ninguna de las dos llamadas fue atendida, por lo que decidió comunicarse con el servicio de emergencias 911.
El denunciante explicó que, al ser atendido por una operadora, solicitó que se comunicaran directamente con la Comisaría 51, cuyos agentes —según afirmó— conocen a su familia y podían identificar rápidamente el domicilio con solo mencionar el apellido. «Le dije que llamara al 51 y que dijera que estaban asaltando a la familia Peralta. Ellos me conocen todos», expresó.
No obstante, señaló que la operadora insistió en que debía proporcionar una dirección exacta, con número de casa y calle, requisito que no pudo cumplir debido a que en la zona donde reside no existen nomenclaturas precisas y, además, se encontraba bajo un fuerte estado de nerviosismo por la situación que atravesaba.
El vecino cuestionó que no se haya buscado una alternativa para agilizar la asistencia. Consideró que una simple comunicación entre el 911 y la comisaría de la zona habría permitido una respuesta más rápida, especialmente teniendo en cuenta que los agentes locales conocen a los habitantes del barrio.
Asimismo, lamentó la falta de empatía durante la llamada. Indicó que, en medio del susto y la preocupación por la seguridad de su esposa, le resultaba imposible recordar referencias o brindar mayores detalles sobre la ubicación de su vivienda.
Afortunadamente, el hecho no dejó personas heridas. El afectado informó que los delincuentes ocasionaron únicamente pérdidas materiales y que su esposa resultó ilesa, aunque ambos quedaron profundamente afectados por la experiencia vivida.
Finalmente, el vecino hizo un llamado a las autoridades para fortalecer la capacitación del personal que atiende las líneas de emergencia. A su criterio, quienes cumplen esa función deben contar con herramientas para actuar con mayor criterio, rapidez y sensibilidad en situaciones críticas, priorizando la asistencia a las víctimas por encima de procedimientos burocráticos que, según sostuvo, pueden retrasar la respuesta en momentos decisivos.












