La posible venta de un terreno perteneciente al Hogar de Ancianos Santa María ha generado preocupación y debate en distintos sectores de la comunidad, luego de que surgieran denuncias sobre una negociación avanzada para desprenderse del inmueble, considerado de alto valor social y ambiental.
La abogada Perla Rivero manifestó que se encuentran siguiendo de cerca el proceso tras recibir informaciones sobre la inminente comercialización del predio. Según explicó, el terreno habría sido donado con un fin específico: albergar y beneficiar a personas vulnerables, en particular niños huérfanos y adultos mayores.
Riveros señaló que, con el paso del tiempo, los niños fueron reubicados en otros espacios, pero el lugar continuó cumpliendo una función clave para los adultos mayores. En ese sentido, cuestionó que se pretenda modificar el destino del inmueble, teniendo en cuenta que la donación original establecía condiciones que impedirían su venta total o parcial.
La abogada también indicó que accedieron a documentaciones, entre ellas el título de propiedad, donde se especifica el carácter de “donación con cargo”, lo que legalmente obligaría a mantener el uso social del terreno. No obstante, afirmó que una serie de resoluciones judiciales habrían habilitado el proceso de venta.
De acuerdo con sus declaraciones, la jueza Celia Jacobs habría emitido varias sentencias en las que finalmente se autoriza a representantes de la congregación religiosa encargada del hogar a concretar la operación, bajo la condición de que el dinero sea depositado en una cuenta judicial.
Sin embargo, desde la Asociación de Ayuda al Asilo de Ancianos que trabaja directamente con el hogar señalaron que no fueron parte de los acuerdos y expresaron su rechazo a la eventual venta. Incluso, habrían difundido un comunicado público en el que advierten sobre el impacto negativo de desprenderse de un espacio considerado vital para el bienestar de los residentes.
El predio, además de su ubicación estratégica, cuenta con amplias áreas verdes que, según especialistas, resultan fundamentales para la salud física y emocional de los adultos mayores. En el lugar funcionan huertas y se cultivan árboles frutales que contribuyen a la alimentación de los residentes, lo que refuerza su valor como entorno terapéutico.














