La crecida del río Paraná y las persistentes lluvias generan dificultades para los ganaderos del departamento de Misiones, especialmente en las zonas bajas, donde la acumulación de agua obliga a trasladar animales hacia lugares más seguros. Los productores buscan alternativas para resguardar sus rodeos, mientras esperan que los días soleados ayuden a mejorar las condiciones de los campos.
El presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), filial Misiones, Alberto Ferreira, señaló que numerosos establecimientos se encuentran afectados por las inundaciones y que algunos productores están utilizando canoas para trasladar a los animales jóvenes.
El ruralista explicó que, si bien los ganaderos ya enfrentaron situaciones similares en años anteriores, las inundaciones solían registrarse principalmente durante el otoño y el invierno, por lo que la actual crecida en plena primavera representa un desafío adicional.
Asimismo, advirtió que el río Tebicuary también presenta una importante crecida y comienza a desbordarse, lo que aumenta la preocupación en el sector productivo.
La actividad ganadera continúa pese a las inundaciones
Ferreira indicó que los trabajos en el campo no pueden detenerse por completo, debido a que varios establecimientos atraviesan el ciclo de parición y deben mantener los controles necesarios para garantizar el cuidado de las vacas y los terneros.
Aunque la parición ya concluyó en algunos lotes, todavía quedan animales por nacer, por lo que los productores deben reorganizar sus rodeos y garantizar condiciones adecuadas para el desarrollo de esta etapa.
Piden solidaridad y asistencia para los productores
Ante el avance del agua, Ferreira recomendó seguir las indicaciones de los técnicos y buscar campos disponibles en zonas menos afectadas para trasladar temporalmente al ganado.
También recordó que, en inundaciones anteriores, la Gobernación de Misiones brindó asistencia mediante la provisión de fardos y forraje para sostener la alimentación de los animales.
El dirigente rural hizo hincapié en la necesidad de colaboración entre productores, especialmente para ayudar a los pequeños y medianos ganaderos que no cuentan con suficiente espacio para resguardar sus animales.
La disponibilidad de potreros y campos que puedan alquilarse o cederse temporalmente podría convertirse en una alternativa para reducir las pérdidas y afrontar las consecuencias de la crecida, mientras el sector aguarda una mejora de las condiciones climáticas.














