La asistencia y participación de los diputados en las sesiones de la Cámara Baja vuelve a estar en el centro de la polémica en Paraguay. Un ranking basado en registros del Sistema de Información Legislativa (SILpy) expone elevados niveles de ausencia en las votaciones de varios legisladores, pese a que perciben millonarios salarios y cuentan con una serie de privilegios vinculados a sus funciones.
De acuerdo con los datos difundidos, el diputado Carlos Núñez Salinas encabeza la lista con un 81% de ausencias en las votaciones registradas. Le sigue Rubén Rubín, con 80,1%, mientras que Rodrigo Blanco ocupa el tercer lugar con 75,7%.
Entre los legisladores que también aparecen con elevados porcentajes de ausencia figura Juan Ramón Maciel, con 71,1%, además de Roberto González, quien igualmente se encuentra entre los diputados con una importante cantidad de inasistencias.
El relevamiento toma como referencia 823 votaciones registradas desde el inicio del actual periodo legislativo. Por lo tanto, el indicador no se limita exclusivamente a determinar si un legislador estuvo físicamente presente en el recinto durante una sesión, sino que contempla su participación en las votaciones registradas.
La publicación del ranking generó cuestionamientos y explicaciones por parte de algunos parlamentarios. Rodrigo Blanco, por ejemplo, rechazó ser considerado un diputado “rabonero” y sostuvo que en varias ocasiones se encuentra atendiendo a ciudadanos o realizando otras actividades propias de su función parlamentaria mientras se desarrollan las sesiones.
El debate también alcanzó a la propia conducción de la Cámara de Diputados. El presidente del cuerpo legislativo, Raúl Latorre, planteó la necesidad de revisar el reglamento interno y endurecer los mecanismos para justificar las ausencias, además de establecer sanciones más efectivas para quienes no cumplan con sus responsabilidades.
La discusión adquiere especial relevancia debido a que los diputados reciben remuneraciones provenientes de fondos públicos y tienen entre sus principales responsabilidades participar de las sesiones, estudiar proyectos de ley y votar las iniciativas sometidas a consideración del pleno.
No obstante, los porcentajes de ausencia en las votaciones no deben interpretarse automáticamente como una prueba de que un legislador no haya trabajado o estado presente en el Congreso. Existen actividades parlamentarias, reuniones, gestiones y otras tareas que pueden no quedar reflejadas en el registro de votaciones.
La polémica vuelve a poner bajo la lupa la conducta de los representantes nacionales y plantea una pregunta que cobra fuerza entre la ciudadanía: ¿deben existir controles más estrictos para garantizar que quienes ocupan una banca en el Congreso cumplan efectivamente con sus obligaciones?
Mientras crece el reclamo ciudadano por mayor transparencia y rendición de cuentas, la Cámara de Diputados enfrenta el desafío de demostrar que la asistencia y participación de sus miembros están a la altura de las responsabilidades que implica representar a la ciudadanía paraguaya.












