El sector colindante entre el Circuito Comercial y los barrios de Encarnación se ha convertido en un foco de insalubridad y peligro que mantiene en vilo a los trabajadores y residentes de la zona. Comerciantes locales denuncian que una serie de casillas abandonadas por sus propietarios han sido violentadas y tomadas por personas en situación de calle y consumidores de estupefacientes. El panorama es desolador: olores nauseabundos, acumulación de basura y restos de objetos presuntamente hurtados han transformado calles estratégicas.
Tras meses de reclamos insistentes, la Municipalidad de Encarnación inició finalmente tareas de limpieza y corte de malezas en el área, un avance que los vecinos reciben con esperanza, pero con cautela. Según los denunciantes, el problema radica en el desinterés de los dueños de los locales, quienes mantienen sus propiedades cerradas y descuidadas, permitiendo que sean utilizadas como sanitarios públicos o depósitos de objetos robados. Los trabajadores del sector, que dependen de la vista de sus veredas para subsistir, manifiestan sentirse «abandonados» y exigen que la intervención municipal no sea un hecho aislado, sino el inicio de una estrategia de control semanal que obligue a los propietarios a hacerse cargo de sus inmuebles.
La inseguridad es el factor que más preocupa a la comunidad, especialmente durante las horas de la noche, cuando la zona se vuelve «tierra de nadie». Ante esta situación, los afectados hacen un llamado urgente a las autoridades para reactivar comercialmente este punto estratégico de la frontera y establecer un control policial permanente.














