Nicolás Maduro fue trasladado este lunes a un tribunal federal de Nueva York, donde se realizó la audiencia inicial del juicio en su contra por narcoterrorismo y otros delitos federales. Durante la comparecencia, el líder chavista se declaró inocente de los cuatro cargos que le imputa la Justicia estadounidense y aseguró considerarse un “prisionero de guerra”, afirmando que fue capturado en su residencia en Caracas.
El proceso judicial está a cargo del juez Alvin Hellerstein, de 92 años, quien preside el tribunal federal que analiza la acusación presentada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. Según el expediente, Maduro habría coordinado una estructura internacional dedicada al tráfico de drogas, con presuntos vínculos con organizaciones criminales y armadas como los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, la guerrilla colombiana de las FARC y la banda venezolana Tren de Aragua.
El operativo de traslado se inició cerca de las 9:00 de la mañana desde el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, donde Maduro permanecía alojado desde el sábado. Custodiado por agentes federales, fue trasladado junto a su esposa, Cilia Flores, en una camioneta hasta un helicóptero, que luego lo llevó a las inmediaciones del tribunal federal de Manhattan. El recorrido se completó en un camión blindado bajo estrictas medidas de seguridad, mientras las calles cercanas al edificio judicial permanecían cerradas.
Maduro enfrenta cuatro cargos federales en Estados Unidos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína a gran escala, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer armas en apoyo de actividades criminales. Las penas previstas van desde un mínimo de 20 años de prisión hasta cadena perpetua, dependiendo de la gravedad y comprobación de los hechos imputados.

















