«En Cuba no hay mendigos»: la polémica que llevó a la renuncia de una ministra cubana

Marta Elena Feitó Cabrera, ministra del Trabajo de Cuba desde 2019, presentó su renuncia el 15 de julio de 2025, menos de 48 horas después de generar una controversia al afirmar en el Parlamento que «en Cuba no hay mendigos». Sus declaraciones, que negaban la existencia de mendicidad en la isla y sugerían que las personas que piden en las calles lo hacen por «dinero fácil», desataron críticas generalizadas y llevaron al presidente Miguel Díaz-Canel a condenar públicamente su postura, calificándola de «desconectada de las realidades». Este caso, inusual por el desmarque presidencial y la rapidez de la dimisión, refleja tensiones en el contexto de una economía cubana en deterioro.

Las declaraciones de Feitó

Durante una intervención el lunes 14 de julio ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, Feitó, ingeniera de 64 años, aseguró que los mendigos en Cuba no son tales, sino personas que «se hacen pasar por mendigos» para obtener ingresos fáciles. Según ella, estas personas, al ser observadas, muestran signos de no estar en situación de pobreza, como ropa limpia o manos cuidadas, y utilizan las ganancias para «tomar alcohol» o evitar trabajar formalmente. Estas afirmaciones, que buscaban minimizar la pobreza y la mendicidad en la isla, fueron percibidas como una negación de una realidad cada vez más visible en Cuba.

La respuesta presidencial

El presidente Miguel Díaz-Canel reaccionó con un discurso crítico en el Parlamento, sin mencionar directamente a Feitó, pero condenando la «soberbia» y «prepotencia» de sus palabras. Díaz-Canel reconoció la existencia de personas en situación de «vulnerabilidad» y «deambulantes», términos que el gobierno cubano suele usar para referirse a la pobreza extrema. Subrayó que la Revolución no debe ocultar los problemas, sino enfrentarlos con «humanismo» y «sensibilidad». Esta reprimenda pública es un hecho poco común en Cuba, donde las salidas de altos funcionarios suelen presentarse como «liberaciones de responsabilidades» sin mayores explicaciones.

Reacciones sociales y políticas

Las palabras de Feitó desataron una ola de críticas en redes sociales, no solo entre ciudadanos, intelectuales y economistas, sino también dentro del propio gobierno. El dramaturgo Iran Capote lamentó en Facebook que muchas de las personas en situación de calle pudieron haber sido fervientes defensores del proceso revolucionario. Economistas como Julio Carranza calificaron las declaraciones de «irrespetuosas» hacia una población que enfrenta grandes dificultades, mientras Pedro Monreal ironizó en X, sugiriendo que también hay «personas disfrazadas de ministros». Incluso Johana Tablada, subdirectora de la Cancillería, expresó su indignación y pidió la remoción de Feitó, destacando la gravedad de su error.

Contexto económico

La controversia ocurre en un momento crítico para Cuba. La economía de la isla se ha deteriorado significativamente en los últimos años, con una caída del PIB del 1,1% en 2024 y una contracción acumulada del 11% desde 2020. Factores como el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, la inflación global post-covid y la reducción de la ayuda venezolana han agravado la escasez de alimentos, combustibles y los cortes eléctricos. La pensión de un jubilado, equivalente a unos 5 dólares mensuales, apenas alcanza para comprar una caja de huevos. Imágenes de personas buscando comida en la basura o durmiendo en las calles son cada vez más comunes, según reportes de AFP y AP.

Un caso inusual

La salida de Feitó es notable por su similitud con casos como los de Felipe Pérez Roque y Carlos Lage en 2009, quienes también renunciaron tras críticas públicas de Raúl Castro por «errores» y actitudes «indignas». A diferencia de otras destituciones recientes, como las de los ministros de Economía Alejandro Gil y Ricardo Cabrisas, el caso de Feitó destaca por la condena explícita de Díaz-Canel y la rapidez de su renuncia. Esto sugiere una intención del gobierno de abordar las críticas públicas y mostrar una postura más conectada con las dificultades de la población.

La renuncia de Marta Elena Feitó Cabrera pone de manifiesto las tensiones entre el discurso oficial y la realidad social en Cuba. Sus declaraciones, que intentaron minimizar la mendicidad, chocaron con una población que enfrenta una crisis económica sin precedentes. La reacción de Díaz-Canel, al desmarcarse de su ministra, refleja un esfuerzo por mantener la legitimidad del gobierno en un contexto de creciente descontento. Sin embargo, este episodio también subraya los desafíos que enfrenta Cuba para abordar la pobreza y la desigualdad, problemas que no pueden resolverse solo con cambios de funcionarios, sino que requieren soluciones estructurales.