Gustavo Gómez sigue escribiendo su historia en el Palmeiras de Brasil, donde se ha consolidado como un referente histórico del club.
“Una de las mejores decisiones de mi vida”, dijo Gómez en diciembre de 2021 mientras levantaba su segunda Copa Libertadores como capitán, recordando su llegada al Palmeiras en 2018. Hoy, a sus 32 años, podría ser todavía más enfático: mudarse a Brasil no solo marcó su carrera profesional, sino también su vida personal, donde ha formado una familia y construido relaciones duraderas.
NÚMEROS QUE RESPALDAN UNA LEYENDA
Con siete temporadas en el club paulista, Gómez se ha ganado un lugar entre los grandes de la historia del Palmeiras. Este sábado, en Lima, buscará levantar por tercera vez la Copa Libertadores, un logro que ningún paraguayo había alcanzado en los últimos 65 años.
En el Palmeiras, el defensor misionero ha superado a ídolos históricos, incluido su compatriota Francisco Arce. Con 11 títulos, se convirtió en el jugador con más trofeos en la historia del club, dejando atrás los siete de Ademir Da Guia, “El Divino”, ícono de los años 60 y 70. En la Libertadores, además, Gómez es el defensor con más goles anotados en la historia del club: 14, mostrando su eficacia aérea tanto en defensa como en ataque.
UN REFERENTE DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA
Su capacidad como zaguero ha sido reconocida por colegas y exglorias del club. Cléber, central del Palmeiras en los años 90, afirmó: “No tengo dudas. Gómez es el número 1. Ha ganado títulos muy importantes y disputará su tercera final de Libertadores, algo que pocos logran”. Para Cléber, el paraguayo combina técnica, posicionamiento y capacidad para jugar desde atrás, demostrando su influencia en momentos clave, como la asistencia que derivó en el primer gol de la última final contra Flamengo en Montevideo.
Toninho Cecilio, defensor histórico de los 80, resalta la fortaleza psicológica de Gómez: “Su personalidad lo llevó a mantener un nivel de consistencia muy alto, consolidándolo como uno de los mejores defensores en la historia del club”, declaró al diario paulista O Estado de S. Paulo.
DE ASPIRANTE A ABOGADO A LÍDER DEFENSIVO
Antes de ser futbolista, Gómez soñaba con ser abogado y trabajó como ordenanza en un estudio jurídico en San Juan Bautista. “Hacía fotocopias, pagaba facturas y ganaba propinas. Me gustaba ese ambiente legal y solo jugaba al fútbol por diversión. Pero pronto comencé a destacar y todo se aceleró”, contó en 2019 al llegar a Palmeiras.
Hoy, ese joven que admiraba la justicia se ha transformado en un defensor incansable, líder en el campo y capitán del Palmeiras, a un paso de hacer historia como tricampeón de América y debutar en su primer Mundial. Gustavo Gómez no solo defiende una portería: defiende su legado.

Fuente: D10













